El narrador ficcional de Comentarios reales y La Florida del Inca

Datos de la publicación

Autor: Oscar Coello
Editorial: Academia Peruana de la Lengua
Páginas: 214
ISBN: 978-612-4159-78-7

Descripción

El Inca Garcilaso mirado como historiador ―este inmenso escritor― ha sido lastimado muchas veces. Pero escuchado como el narrador de quena encantada que es no tiene igual. Las páginas de Garcilaso de la Vega son insuperables en la creación de ese mundo maravilloso ―el país de sus incas divinales y terrenos― que construye a cada frase este fino artista con sus ritmos dorados. Definitivamente, se trata de un narrador ficcional, crea personajes ficcionales en su historia novelada, inventa diálogos, entrevera con su magia barroca la realidad y la fantasía, traza un plan prodigioso para enmarañar al lector de modo tal que no despierte y solo escuche su fascinante canto andino, sin derecho a hacer sumas o restas. En fin, escribe para que el narratario ―el lector, también ficcional― no salga del intrincado universo al cual él lo conduce sin que se dé cuenta. El Inca Garcilaso es un narrador ficcional desde su propio nombre. Se llama a sí mismo, el Inca (sus nombres verdaderos son otros). El título de su obra cumbre se abre a la más exquisita ambigüedad inaprensible (¿reales por verdaderos? O ¿reales por los reyes incas?; nunca lo sabremos). Solo nos queda la certeza de que es nuestro mejor escritor de todos los tiempos (cuatrocientos años en el cenit lo atestiguan). La prosa castellana con la que escribe es de las mejores prosas del siglo áureo. Debemos creerle todo, para que se instaure el pacto ficcional: que sus incas amigos abrieron sus archivos secretos de quipus para revelarle a él todos los misterios, que él habla la lengua secreta de los incas (y cuyo patrimonio era solo de los que como él eran de la sangre solar), que en el país de los incas no había pobres o ―en otro momento― que los pobres pagaban con sus piojos atesorados en canutos sus impuestos, que los incas veneraban la Santa Cruz antes de que llegara Pizarro. En fin, es un arca impredecible de inacabables delicias sobre el Perú de los Andes ―indio y castellano―, el país lejano y rumoroso que jamás pudo arrancar de su corazón. Entre los años 2005 y 2009 hubo diversos certámenes para conmemorar los 400 años de La Florida del Inca (1605) y los Comentarios reales (1609) . Este libro reúne las ponencias del autor en diversos foros; que fueron publicadas ―después― como artículos en diversas revistas; excepto las dos disertaciones finales que, por alguna razón, quedaron sin publicar.
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